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En el Global Corporate Governance & Latin American Directors revalida las reglas a nivel global

21 AGO. 2026

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En la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, donde el mármol y la historia suelen imponer silencio, el secretario de Estado y sherpa argentino ante el G20, Federico Pinedo, dejó una frase que quedó flotando en el auditorio: “Estamos frente a un rebalanceo de poder con reglas que aún no conocemos”. No fue una advertencia, sino una descripción del clima global que atraviesa a gobiernos, empresas y directorios.


Pinedo habló ante el Global Corporate Governance & Latin American Directors Summit Argentina 2026, organizado por IGEP, y trazó un mapa del mundo donde el equilibrio dejó de ser parte del paisaje. Según explicó, las discusiones del G20 hoy giran alrededor de tres grandes ejes.


El primero, la irrupción de la inteligencia artificial, dividida entre el temor a lo desconocido y la esperanza de que potencie las capacidades humanas. “En ese segundo plano se para nuestro país”, afirmó.


El segundo, la abundancia energética, un terreno donde Argentina aparece como actor de solución: gas, energía nuclear y producción de energías limpias.


El tercero, el comercio global, atravesado por la disputa visible entre China y Estados Unidos, con dos subtemas que tensan la agenda: subsidios y seguridad.


En ese escenario, el economista Emilio Ocampo sumó una mirada sobre el sistema monetario internacional. Participó del panel sobre monedas y reglas macroeconómicas y dejó una definición que buscó bajar el nivel de alarma: “Riesgos hay, pero el dólar sigue siendo la moneda del mundo y lo seguirá siendo por un tiempo”.


Ocampo apuntó a la volatilidad cambiaria como uno de los principales frenos del crecimiento regional, con Argentina como caso extremo. Explicó que la inestabilidad del tipo de cambio real golpea la macroeconomía y, sobre todo, las inversiones. En América Latina —recordó— la inversión extranjera directa es clave, y para que llegue, necesita una moneda estable que permita proyectar tasas de rentabilidad.


La exposición de Pinedo coincidió con un dato que atraviesa a los directorios de la región: más del 80% de los directores latinoamericanos reconoce que la geopolítica es decisiva para el futuro de las empresas. El número surge del estudio regional presentado por Sandra Guerra, de Better Governance y el IBGC, que insiste en que la gobernanza corporativa debe ser “fit for purpose”: adecuada al propósito de cada organización y orientada a la creación de valor en entornos crecientemente complejos.


El informe señala que la geopolítica dejó de ser un elemento periférico para transformarse en una variable estructurante de la estrategia empresarial. Tensiones entre países, cambios en las relaciones comerciales, conflictos regionales, cadenas de suministro reconfiguradas y nuevas barreras regulatorias alteran el tablero donde operan las compañías.


La simultaneidad y velocidad de estos fenómenos elevan la incertidumbre y exigen que los directorios amplíen su mirada, incorporando dinámicas externas que antes quedaban fuera del perímetro operativo.


En la apertura del encuentro, Santiago Gallichio, presidente de IGEP, subrayó que la conversación sobre gobierno corporativo ya no puede esquivar los grandes motores del presente: geopolítica y tecnología, incluida la inteligencia artificial. “No es un ingreso marginal, sino un componente central”, dijo, y llamó a la región a aprovechar la atención global para desarrollar negocios y fortalecer institucionalmente sus países.


La primera jornada del GNDI reunió figuras como Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa, y Mark Rigotti, titular del GNDI. Con este encuentro, IGEP reafirmó su apuesta por el intercambio regional y global de mejores prácticas, impulsando espacios donde los directorios puedan traducir las señales del mundo —incluida la geopolítica— en decisiones de gobernanza que acompañen el futuro de las organizaciones.

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